La danza en el Valle de Fornela es mucho más que una simple actividad festiva: es identidad, es memoria y es unión. Las primeras referencias escritas datan de hace más de cinco siglos, cuando la danza acompañaba los principales acontecimientos sociales, religiosos y estacionales. Cada generación ha aportado sus pasos y sus ritmos, adaptando la tradición a los tiempos y manteniéndola viva.
